El circuito de Barhein, en el que se corrió por primera vez en el año 2004, es uno de los trazados más duros para los pilotos. No sólo tiene muchas curvas de gran exigencia técnica sino que además muchas de ellas son también de gran exigencia física. Los pilotos llegan a aguantar una fuerza G de hasta 3,5 veces su peso, castigando severamente sus cuellos.